Más allá de la mejora estética, las fórmulas de Método R están diseñadas con un claro enfoque preventivo: fortalecer la barrera cutánea para reducir el riesgo de alteraciones y problemas dermatológicos asociados a su deterioro
Método R, la marca dermocosmética española que simplifica el cuidado de la piel junto a dermatólogos, refuerza su posicionamiento pionero impulsando un enfoque de cuidado centrado en la salud y la longevidad cutánea. Un modelo que prioriza la prevención del daño y la funcionalidad de la piel a largo plazo frente a soluciones rápidas o tratamientos agresivos.
Mientras buena parte de la industria cosmética se ha centrado tradicionalmente en corregir los signos visibles del envejecimiento, Método R ha apostado desde sus inicios por una filosofía diferente: priorizar la salud cutánea para prevenir antes que reparar. Su enfoque se fundamenta en proteger y preservar la barrera cutánea, reducir la inflamación crónica de bajo grado, combatir el estrés oxidativo y mantener el equilibrio cutáneo con el paso del tiempo.
Más allá de la mejora estética, las fórmulas de Método R están diseñadas con un claro enfoque preventivo: fortalecer la barrera cutánea para reducir el riesgo de alteraciones y problemas dermatológicos asociados a su deterioro.
«La longevidad de la piel empieza por su salud. Cuando la piel funciona correctamente —bien hidratada, protegida y equilibrada— envejece mejor, necesita menos intervenciones y responde mejor a cualquier tratamiento dermatológico», explica Aline Neumann, formuladora cosmética y CEO de la compañía.
Dentro de esta filosofía, la marca ha desarrollado su línea SlowAging, formulada para acompañar a la piel en el tiempo mediante activos antioxidantes, reparadores e hidratantes seleccionados por su eficacia clínica y su alta tolerancia cutánea. El objetivo no es generar resultados inmediatos a costa de la piel, sino construir resultados progresivos, sostenibles y compatibles con la vida moderna utilizando solo 5 productos.
Uno de los aspectos diferenciales del enfoque de Método R es que el cuidado de la barrera cutánea comienza desde el primer paso de la rutina. Sus limpiadores incorporan activos hidratantes y protectores de bajo peso molecular que ayudan a mantener la integridad de la piel incluso durante la limpieza, evitando la deshidratación y el daño que pueden provocar fórmulas excesivamente agresivas.
Este posicionamiento se alinea con una corriente cada vez más sólida en el ámbito de la dermatología: una cosmética que prioriza la salud cutánea a través de rutinas simplificadas, coherentes y sostenibles en el tiempo donde la calidad de las fórmulas se convierte en el principal factor de eficacia.
Con esta propuesta, Método R continúa consolidando su visión de la dermocosmética: menos pasos innecesarios, más ciencia aplicada y una estrategia de cuidado pensada para preservar la piel a lo largo de los años.

